AGRAVIO COMPARATIVO EN COMUNIDADES DE PROPIETARIOS

30.05.2021

Según la Real Academia Española (RAE) el agravio comparativo es sinónimo de trato discriminatorio, y el Derecho no deja al margen tal concepto.

Los principios de igualdad y el de buena fe son los principios rectores del Derecho que se erigen como estandarte en aras de evitar el agravio comparativo.

No son pocas las ocasiones en las que nos encontramos ante tratos discriminatorios, siendo el agravio comparativo un concepto que ha dado lugar a ríos de tinta en nuestra jurisprudencia, en especial en el ámbito de las Comunidades de Propietarios donde generalmente el conflicto está servido. No serán pocas las ocasiones en las que habremos oído eso de "por qué él puede y yo no?" o aquellos casos en los que un vecino que queja de que a otro se le permite realizar una obra, pintar su parte de fachada, cambiar determinado elemento comunitario o colgar un aparato de aire acondicionado que al vecino quejumbroso se le prohíbe.

Pues bien, los artículos 7 y 3.1 del Código Civil son los que se alegan cuando se plantea el ejercicio abusivo del derecho o las actuaciones de agravio comparativo por la Comunidad de propietarios.

artículo 7 C. Civil:

«1.- Los derechos deberán ejercitarse conforme a las exigencias de la buena fe.

2.- La Ley no ampara el abuso del derecho o el ejercicio antisocial del mismo. Todo acto u omisión que por la intención de su autor, por su objeto o por las circunstancias en que se realice sobrepase manifiestamente los límites normales del ejercicio de un derecho, con daño para tercero, dará lugar a la correspondiente indemnización y a la adopción de las medidas judiciales o administrativas que impidan la persistencia en el abuso.»

EJEMPLOS de sentencias sobre agravio comparativo por la Comunidad de propietarios



- Audiencia Provincial de Málaga (Sección 4ª), sentencia 4.09.2015:


» Constituye doctrina del Tribunal Supremo en materia de propiedad horizontal, que el abuso de derecho, se traduce en el uso de una norma, por parte de la comunidad o de un propietario, con mala fe, en perjuicio de otro u otros copropietarios, sin que por ello se obtenga un beneficio amparado por la norma.

Son manifestaciones del abuso de derecho la violación del principio de igualdad de trato entre los distintos propietarios que integran el régimen de propiedad horizontal, normalmente por permitir a algún comunero la ejecución de obras semejantes que, no obstante, le son prohibidas a otros.

Dicho abuso igualmente puede provenir por violación del principio general de derecho que impide actuar contra actos propios, o cuando se adopta el acuerdo con la aviesa finalidad de dañar a uno o varios propietarios sin interés legítimo alguno de la comunidad en la prohibición, que, sin embargo, satisfaría una necesidad importante del comunero impugnante entre otros casos.

El trato discriminatorio entre comuneros carente de la suficiente justificación constituye abuso de derecho. Por ello es obligado atender a la realidad fáctica relativa a la coexistencia previa y admitida de otras obras o cerramientos similares. La corriente jurisprudencial tiende, pues, a evitar agravios comparativos y aplicaciones automáticas de la Ley desconectadas de la letra y del espíritu de los artículos 3.1 y 7 del Código Civil.

Ha quedado acreditado que todas las obras realizadas por la demandada en el patio contiguo a su vivienda de uso privativo han sido iguales o similares a las realizadas por otros propietarios de la comunidad, con conocimiento y consentimiento, al menos tácito de ésta e incluso de los demás comuneros; además, tales obras se ajustan a la legalidad vigente y no perjudican a la comunidad o a los comuneros; y por último, quedó acreditado que el vecino solicitó permiso de los órganos de la Comunidad y que le fue concedido verbalmente como había sucedido con los demás propietarios que llevaron a cabo obras similares.

Nos encontramos ante un ejercicio abusivo del derecho y una actuación de agravio comparativo por la Comunidad de propietarios al ejercitar una acción de demolición de unas obras que previamente se habian llevado a cabo de manera similar por otros vecinos sin que se haya ejercitado acción legal alguna.

Esta situación fáctica consentida por la Comunidad de propietarios, en principio, legitima a los demás propietarios a la realización de obras similares, pues en caso contrario estaríamos ante una situación de discriminación y de agravio comparativo, contraria a la realidad social a que se refiere el art. 3.1 del Código Civil y actitud abusiva que como se pone de manifiesto en la resolución impugnada, está prohibida en el art. 7 del Codigo Civil.«


- Audiencia Provincial de Alicante (Sección 9ª), sentencia 20.03.2017:


«En relación a la primera cuestión en nuestra sentencia de recogíamos SSAAPP. «es cierto que jurisprudencia menor amparándose en algunas resoluciones del Tribunal Supremo, ha establecido que en los supuestos en que la comunidad hubiera autorizado con anterioridad -expresa o tácitamente- alteraciones análogas de otros comuneros el ulterior ejercicio de esta acción implicaría un trato discriminatorio que debe evitarse; en este sentido la SAP de Tarragona de 4-11-03 viene a recoger al respecto, lo que dispone la SAP de Las Palmas de 16-9-02, al señalar que esta última resume el abundante criterio seguido por las Audiencias Provinciales a partir de la Sentencia del Tribunal Supremo de 31 de octubre de 1990, «que obliga a atender a la realidad fáctica relativa la coexistencia previa y admitida (expresa o tácitamente) de otras obras, construcciones o cerramientos similares», lo que «ha creado una corriente jurisprudencial importante, que tiende a evitar agravios comparativos injustos resultados y aplicaciones automáticas de la ley, desconectadas de la letra y del espíritu de los artículos 3.1 y 7 del Código Civil...»


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