NO ENTREGAR UN MATERIAL, O IMPAGAR UNA FACTURA PUEDE SER ESTAFA

03.12.2020

Failed to deliver the purchase in time or unpaid an invoice coul be a criminal fraud.


El delito de Estafa se encuentra penado en los arts. 248 y siguientes del Código Penal. 


De hecho el tipo básico viene definido como: 

"1. Cometen estafa los que, con ánimo de lucro, utilizaren engaño bastante para producir error en otro, induciéndolo a realizar un acto de disposición en perjuicio propio o ajeno.

2. También se consideran reos de estafa:

  • a) Los que, con ánimo de lucro y valiéndose de alguna manipulación informática o artificio semejante, consigan una transferencia no consentida de cualquier activo patrimonial en perjuicio de otro.
  • b) Los que fabricaren, introdujeren, poseyeren o facilitaren programas informáticos específicamente destinados a la comisión de las estafas previstas en este artículo.
  • c) Los que utilizando tarjetas de crédito o débito, o cheques de viaje, o los datos obrantes en cualquiera de ellos, realicen operaciones de cualquier clase en perjuicio de su titular o de un tercero."

Y la penalidad o años de prisión vienen definidos en el Artículo 249 del mismo Código Penal:

Los reos de estafa serán castigados con la pena de prisión de seis meses a tres años. Para la fijación de la pena se tendrá en cuenta el importe de lo defraudado, el quebranto económico causado al perjudicado, las relaciones entre éste y el defraudador, los medios empleados por éste y cuantas otras circunstancias sirvan para valorar la gravedad de la infracción.

Si la cuantía de lo defraudado no excediere de 400 euros, se impondrá la pena de multa de uno a tres meses.

Nuestro Tribunal Supremo se ha pronunciado en numerosas ocasiones para distinguir cuándo una conducta es estafa y cuándo no:


STS. 1998/2001 de 29.10 - cuando el autor simula un propósito serio de contratar cuando, en realidad, sólo pretende aprovecharse del cumplimiento de las prestaciones a que se obliga la otra parte, ocultando a ésta su decidida intención de incumplir sus propias obligaciones contractuales, aprovechándose el infractor de la confianza y la buena fe del perjudicado con claro y terminante ánimo inicial de incumplir lo convenido, prostituyéndose de ese modo los esquemas contractuales para instrumentalizarlos al servicio de un ilícito afán de lucro propio, desplegando unas actuaciones que desde que se conciben y planifican prescinden de toda idea de cumplimiento de las contraprestaciones asumidas en el seno del negocio jurídico bilateral, lo que da lugar a la antijuricidad de la acción y a la lesión del bien jurídico protegido por el tipo (SSTS. de 12 de mayo de 1.998 , 2 de marzo y 2 de noviembre de 2.000 , entre otras).

De otra manera, como dice la STS. 628/2005 de 13.5 EDJ 2005/90201: «Por tanto, para que concurra la figura delictiva de que se trata, resulta precisa la concurrencia de esa relación interactiva montada sobre la simulación de circunstancias que no existen o la disimulación de las realmente existentes, como medio para mover la voluntad de quien es titular de bienes o derechos o puede disponer de los mismos en términos que no se habrían dado de resultar conocida la real naturaleza de la operación. ... Añadiendo la jurisprudencia que si ciertamente el engaño es el nervio y alma de la infracción, elemento fundamental en el delito de estafa, la apariencia, la simulación de un inexistente propósito y voluntad de cumplimiento contractual en una convención bilateral y recíproca supone al engaño bastante para producir el error en el otro contratante. En el ilícito penal de la estafa, el sujeto activo sabe desde el momento de la concreción contractual que no querrá o no podrá cumplir la contraprestación que le incumbe -S. 1045/94 de 13.5 -. Así la criminalización de los negocios civiles y mercantiles, se produce cuando el propósito defraudatorio se produce antes o al momento de la celebración del contrato y es capaz de mover la voluntad de la otra parte, a diferencia del dolo «subsequens» del mero incumplimiento contractual ( sentencias por todas de 16.8.91 , 24.3.92 , 5.3.93 y 16.7.96)»

Así pues, si en el momento de contratar o previo a éste es nuestra intención no cumplir o se carecen de medios para el cumplimiento, y lo que se persigue es conseguir un desplazamiento patrimonial en nuestro propio beneficio y, en consecuencia, con el necesario empobrecimiento del perjudicado, la conducta puede abandonar el ámbito civil y pasar a subsumirse el en tipo del art. 238 o siguientes del Código Penal, castigado con hasta 3 años de prisión. Es más, puede incluso que el Ministerio Fiscal pueda apreciar la agravante de abuso de confianza del art. 250.6º del CP o que entienda alguna de los puntos 4º ó 5º (dejar en una nefasta situación económica a la víctima o superar los 50.000.-EUR). Supuestos que suelen concurrir más en denuncias o querellas por estafas relacionadas con construcciones u operaciones inmobiliarias, donde los presupuestos, facturas y honorarios pueden superar tales cifras. En estos supuestos comentados como tipo agravado, las penas pueden llegar a los 6 años de prisión.

Ejemplo 1: Me presento como profesional de un sector, me realizan un encargo y tras cobrar nunca llego a realizar la más mínima labor de construcción, no entrego el material o no realizo actuaciones tendentes a dar cumplimiento, aunque sea mínimamente, al encargo puesto que la única intención era conseguir ese pago adelantado y apropiarme de ese dinero --- puedo estar incurriendo en estafa.
Ejemplo 2: Conforme a lo comentado, si por el contrario sí he llevado actuaciones tendentes a cumplir con el encargo pero por cualquier motivo se da un cumplimiento defectuoso o un incumplimiento --- posiblemente nos moveremos en la esfera civil y la única vía para reclamarnos será con una demanda de incumplimiento contractual o cumplimiento defectuoso en la que podrán exigirnos cumplir o resolver el contrato con derecho a que les indemnicemos.

El tener claros conceptos como "dolo", "engaño bastante", elemento subjetivo de injusto, etc. Serán determinante s para defendernos de un delito de estafa y hacer entender al juez que no hay causa penal y, por ende, salir absueltos ante una petición de cárcel. 


Y es que, actualmente, se está notando un incremento de denuncias por este tipo delictivo en situaciones como las comentadas, sobre todo tendentes a conseguir una intimidación suficiente en la figura del acusado, tendente a que éste, en aras de evitar el riesgo de ir a prisión, reintegre las cantidades recibidas.


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